Andante
Publicado em
La risa de la mañana de cara reciém lavada espantó para otra noche el suicidio que él passara mateando madrugada a fuera. Un tambor de cascos rumbo aí corral despertó sus instintos para la clarinada de los relinchos.
Arrastó los aperos que guardaba dentro de si mismo y ensilló una de las pisadas penas.
Enrolló el silencio en una paja sovada y ahumó de gris la paz de los horizontes.
Ya de a caballo moró la vida serpenteando entre los pastos.
la garganta verde de la llanuratragó su bulto, su derecho de ser solo, y su secreto.