cuchillo, poncho y caballo
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I
Pa’l tiempo en que aún se solía, poblé marcando orejanos secaos a fuego y perrada del monte y de los bañados.
Contaba entonces mi tarja, lo que cayera en el lazo - sin salir de la zoncera de veinte suertes de campo! -.
Y aquí mesmo a’nde me ve, redotao y de tamangos, sin darme güelta el capincho mandaba parar a mano.
Ta claro! - Tenía más vacas que moscas trai el verano!
Cuando paraba rodeo Llovía polvo en tuito el pago!
Pero... hubo que recular p’hacerle patancha al diablo, y al campo de veinte suertes lo tuve qu’ir fracionando...
A’ura me queda una suerte; mas mi suerte no es de campo: suerte de tener salú, cuchillo, poncho... y caballo.
II
Pa’l mesmo tiempo, tenía un alma como d’encargo!
... Cuando la poblé de sueños dio tres engordes al año!
Alma y campo, pasto tierno; verde esperanza alma y campo! Los novillos con mi marca, y los sueños... orejanos!
Lindo verme cair entonces - tropilla’e pelo y chiniando - a pencas y californias como peludo’e regalo!
Medio “quebrao de verija” y hechao p’atrás el capacho, dentraba a pedir boladas a’nde afluejaban los guapos!
Pero, hubo que arrollar cuartas cuando vino el tiempo malo y hasta’l alma de a poquito la tuve qu’ir fracionando...
A’ura me queda una suerte, pa' rimediar, cuanto cuanto:
Suerte de tener salú, cuchillo, poncho... y caballo!